Como si Cuba estuviera apartada de toda comunicación o noticias del mundo, de esta forma la prensa estatal mostró indiferencia a la polémica declaración del ex líder Fidel Castro quien reconoció en una entrevista con el periodista estadunidense Jeffrey Goldberg en la revista “The Atlantic”, que el modelo económico cubano “ya no funciona ni siquiera para nosotros”. Estas palabras del ex mandatario cubano dieron la vuelta al mundo, pero al parecer estas palabras no tuvieron efecto en la isla, donde ningún medio ocal le hizo eco y al contrario, enmudecieron.

En una isla acostumbrada a transmitir la información mediante circuitos informales conocidos como “Radio Bemba”, y a la que se suman los intercambios de memorias USB de computadora en computadora, tardarán horas o días para que los cubanos conozcan las opiniones del comandante en jefe de la revolución.

“Es impactante y hasta desmoralizante para su propia gente (pero Fidel) se está incorporando al consenso de la nación y hasta del propio Partido Comunista de que es un modelo disfuncional que lleva al país al desastre”, dijo el economista disidente Oscar Espinosa Chepe.

opinión. Como muchos analistas, Espinosa Chepe cree que Raúl Castro, a quien su hermano Fidel le cedió el poder en 2006 tras un grave mal intestinal, sí ha tenido conciencia de la profunda necesidad de reformas económicas liberalizadoras en un país que importa casi todo lo que consume, pero lo novedoso es que por primera vez el ex presidente apoya sin rodeos esas reformas, cuando muchos le creían reacio.

Fidel Castro deja la metáfora para hablar de Cuba

Por: Ramón Lobo / El País
Fidel Castro debe de tener ojipláticos a los castristas más acérrimos, y a Hugo Chávez. Toda una vida siguiendo al líder con fe y obediencia ciegas y ahora, de repente, deja la metáfora y empieza a hablar claro. Primero criticó el antisemitismo y a los negacionistas del Holocausto; después, al presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, tan dado al sarcasmo en este tema, y ahora afirma en una entrevista con la revista estadounidense The Atlantic que el modelo cubano no funciona ni para la misma Cuba. Chávez, que adora a Fidel y se lleva muy bien con el iraní, parece haber iniciado, al menos de palabra, la senda del castrismo con rostro humano. En la misma revista, dice: “Nosotros queremos y respetamos a los judíos”.

Enrique Meneses, el fotoperiodista español que estuvo en Sierra Maestra con los entonces revolucionarios y que conoce bien a los Castro, cree que el protagonismo de Fidel tiene un objetivo: ayudar a su hermano con las reformas ante las resistencias que está encontrando en una vieja guardia lampedusiana: reforma para que nada cambie.

¿Por qué dice Fidel Castro que Cuba no funciona? Meneses, responde: “Porque es la verdad”

El fotoperidista español que tomó alguna de las fotos históricas de aquella guerrilla de bardudos explica: “Raúl siempre fue el hombre práctico, como el Che, eran los que resolvían problemas. Fidel, en cambio, siempre fue un soñador. Raúl ha debido pedir a su hermano que deje el chándal y se ponga el uniforme para ayudarle a impulsar las reformas necesarias para sobrevivir políticamente, como los comunistas de Vietnam”.

“Siempre que Manuel Fraga ha ido a Cuba se ha hospedado en una residencia de autoridades. Un día le encontró un diplomático cruzando la calle hacia un hotel. Le preguntó si acudía al gimnasio. Fraga le dijo que solo iba a ducharse porque no había agua en su habitación de la residencia. Le recomendaron llamar a Fidel y así lo hizo pero nada se solucionó. Cuando le recomendaron llamar a Raúl, éste le mandó en un hora una unidad militar que casi le cambió el baño. Esta anécdota explica el reparto de papeles entre el soñador y el práctico”, dice Meneses en conversación telefónica.

Hay una segunda teoría, que también defiende Meneses: Fidel está adecentando su biografía. Regresó de la muerte, donde tuvo un pie y medio, como regresaron también los escritores portugueses Cardoso Pires, para escribir la entrañable Lisboa, diario de a bordo, y el Nobel Saramago, para regalarnos su genial y divertida Caín; pero Fidel regresó sin obra literiaria pero con ganas de matizar la política. Por eso admitió los excesos contra los homosexuales (caso simbólico: Reynaldo Arenas llevado al cine de la mano de Javier Bardem) regresó más humano sin poder ejecutivo oficial pero con el poder real y la auctoritas de quien se sabe y es el padre de la Revolución.

“De todos modos, Fidel debe tener poco qué decir”, dice Enrique Meneses, “para ponerse a hablar de Corea del Norte, Irán y los peligros de una Tercer Guerra Mundial”.